Las granjas escuelas están diseñadas para desconectar a los niños, niñas y jóvenes del ritmo de la ciudad. En ellas se encuentra un hábitat perfecta para entrar en contacto con la naturaleza y con los animales de contacto mas comunes en la que los monitores juegan un papel fundamental para enseñarles a tratar estos animales y orientar a los chicos y chicas a como dejar de lado la tecnología y el ruido urbano para entrar en contacto con ellos.

Un monitor es esencial en una granja escuela pues de el depende que, todas y cada una de las actividades que allí se realicen, estén diseñadas para enseñar a los jóvenes a cuidar del medio ambiente y a reconocer esa otra dinámica del mundo que no tiene que ver con esa jungla de concreto y coches donde usualmente viven. Este contacto tiene que ir orientado a una cultura de conservación y cariño por el medio ambiente, porque al final es lo que se busca con estos espacios.

Las granjas escuelas comenzaron a aparecer en España, poco mas de tres décadas, puesto que las ciudades se consumían el poco contacto con la naturaleza. Las personas empezaron a perder esa conexión esencial con la naturaleza y sus hijos iban por el mismo camino. Es por ello que se crean con el fin de reconocer aquellos animales que son comunes en una granja y los cuales sirven incluso de manera terapéutica para muchos niños y adultos.

Dinamizar y planificar divertidas actividades en una granja escuela

En el caso de los monitores, su labor siempre estará orientada a planificar, organizar y dinamizar las actividades y juegos para que los niños y niñas que decidan entrar a las granjas escuelas, entiendan la importancia de divertirse al aire libre, hacer conciencia sobre la naturaleza, y entrar en aproximación con animales que son aptos para el contacto, a los que puedan alimentar y pasar un rato agradable con ellos. Estas experiencias no son usuales en la mayoría de ellos y requieren de un profesional que oriente en cada una de las actividades.

Al entrar a una granja escuela lo monitores buscan que haya un reconocimiento de lo que pueden encontrarse en la naturaleza e incluso explicar de donde sale mucho de los alimentos que consumen. Las actividades están diseñadas para aprender de manera vivencial y experiencial, donde la disposición del niño, niña o joven es fundamental. Para ello es necesario que muchos pierdan el miedo, una sensación que es natural cuando se enfrentan a lo desconocido.

Divertirse en una granja reforzando las defensas

Los juegos y dinámicas que diseñan los monitores en una granja escuela, además de ayudar a integrar y reconocer a los niños y niñas la naturaleza, también se trazan dinámicas donde el contacto ayuda a reforzar el sistema inmune. Este contacto con la naturaleza ayuda a fortalecer las defensas tomando del ambiente esos organismos y elementos que ayudan mantener sanos y con fuerza a cada uno de los que decidan conectarse con estas actividades.

Es así como lo desconocido y lo que rompe la cotidianidad de una ciudad, se convierte en un motor para apreciar el medio ambiente, conservar lo que antes les era ajeno y crear un sentido de pertenencia. De estos valores son embajadores los monitores dentro de una granja escuela, y su tarea principal es impartir ese reconocimiento que contribuye a crear seres humanos mas conscientes, comprometidos y mas saludables.

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